Claves e instituciones jurídicas 

Una preocupación clave de las empresas familiares es cómo organizar la transmisión de la empresa cuando llega el momento en el que es necesario que una nueva generación tome el relevo a la anterior en el desarrollo de la actividad empresarial propia de la familia, y cómo asegurar su continuidad. 

No es preocupación baladí ya que, a pesar de que la aplastante mayoría de las empresas españolas son PYMES familiares de pequeño o mediano tamaño, la proporción de empresas que consiguen sobrevivir más allá de la primera generación es mínima, pasando de la primera generación no más del 15% de ellas. Para tratar de organizar este aspecto clave, nuestro ordenamiento nos ofrece varias herramientas que detallamos a continuación: 

La transmisión puede darse bien por donación o bien por sucesión, dependiendo de si ésta se produce mientras los fundadores o empresarios siguen al frente del negocio, o una vez estos ya no lo están, y esto independientemente de las decisiones que se tomen con respecto al gobierno corporativo, ya que existen formulas mixtas para que la dirección se transfiera de una forma paulatina. 

En el primer caso, donación, se podrá trasmitir bien la empresa entera (trasmitiendo la totalidad de las participaciones) o también puede ser que lo que se done sea la totalidad o parte de los activos de la misma. La decisión dependerá de las circunstancias concretas de la empresa, así como de la forma legal que se haya dado y demás características. En el segundo supuesto, será en el testamento donde se plasme la transmisión, pudiendo otorgar a una o a varias personas ciertos valores haciendo uso de las instituciones de herederos y legatarios para la determinación de la porción de cada cual, siempre respetando las legítimas y demás disposiciones legales. 

Además, se podrá tener en cuenta la posibilidad que ofrecen los protocolos familiares. Este mecanismo se define como “aquel conjunto de pactos suscritos por los socios entre sí o con terceros con los que guarden vínculos familiares que afectan a una sociedad no cotizada, en la que tengan un interés común en orden a lograr un modelo de comunicación y consenso en la toma de decisiones para regular las relaciones entre familia, propiedad y empresa que afectan a la entidad”. 

A pesar de esta sencilla definición, la realidad es que los protocolos pueden ser de tipología muy variada y tener diversos niveles de eficacia. En cualquier caso, se trata de un mecanismo para otorgar seguridad a las relaciones entre la familia y la empresa de la familia empresaria, ofreciendo una suerte de “traje a medida” que deberá coordinarse con los estatutos sociales y otras disposiciones que puedan afectar a su efectividad, como pueden ser las testamentarias o las capitulaciones matrimoniales de los integrantes de la familia empresaria. 

Igualmente determinante para la organización de la sucesión de la empresa familiar será realizar un análisis pormenorizado de las implicaciones fiscales y coste de cualquier decisión, así como una minuciosa planificación y estudio de las circunstancias concretas tanto de la familia como de la empresa, teniendo en cuenta la cultura de esta y los deseos de los miembros que componen la familia empresaria. 

En Iberum Abogados somos especialistas en el diseño de la estrategia, la gestión y ejecución de transmisiones empresariales, contando con los mayores especialistas en las áreas del derecho implicadas (civil, fiscal y mercantil).

Tacuara CASARES MARTÍN