Desde el fallecimiento del causante, y en caso de desacuerdo entre los herederos en relación al contenido de la herencia, se pueden plantear toda una suerte de negociaciones entre ellos que pueden dar lugar a una aceptación de la herencia y una solución extrajudicial.

Cuando dichas negociaciones no son fructíferas, finalmente uno o varios de los herederos pueden plantear en el juzgado la solicitud de la división de la herencia convocando a una Junta de Herederos.

Aunque en muchas ocasiones se le resta importancia a este acto, resulta ser crucial pues, a partir de dicho momento la herencia ya no dependerá del devenir de los propios herederos y podrá ser nombrado un contador partidor cuyos honorarios son significativos.

Por ello se aconseja explorar todas las vías de negociación con carácter previo a dicho momento, ya que el procedimiento judicial puede ser largo y costoso.

El procedimiento es como sigue:

Componentes de la Junta de Herederos

Para la constitución válida de la Junta de Herederos deben comparecer los coherederos, los legatarios de parte alícuota y el cónyuge sobreviviente (si lo hubiera). En el caso de que existan menores o incapacitados sin representación legítima, o herederos con paradero desconocido, se convocará también al Ministerio Fiscal para que defienda sus derechos.

También podrán acudir los acreedores de los coherederos por tener interés directo, ya sea mediante personación previa en el procedimiento o aportando los títulos justificativos de sus créditos.

Objeto de la Junta de Herederos

La junta de herederos se celebra ante el Letrado de la Administración de Justicia (antiguo Secretario Judicial).

Se tratará de llegar a un acuerdo respecto de la valoración de los bienes, nombrándose a los peritos que correspondan en caso de que no haya acuerdo para que sean estos quienes los valoren. Se podrá nombrar más de un perito, pero nunca más de uno para cada clase de bienes.

Así mismo, se intentará acordar el nombramiento de un contador-partidor. En el caso de que no se llegue a un acuerdo entre los miembros de la Junta de Herederos sobre el nombramiento del contador y de los peritos, se les designará por sorteo.

Una vez estos hayan sido elegidos y hayan aceptado el cargo, se podrá solicitar al Juzgado la fijación de un plazo para la realización de las operaciones divisorias. En el caso de que éstas no se realicen en el plazo acordado, el contador-partidor podrá ser responsable de los daños y perjuicios ocasionados.

El trabajo de todos estos profesionales deberá ser remunerado, con cargo de sus honorarios a la masa hereditaria.

Operaciones divisorias

El contador-partidor realizará las operaciones divisorias atendiendo a la voluntad del testador, siempre que no perjudique la legítima de los herederos forzosos. En caso de que no exista testamento, se estará a lo dispuesto en la ley aplicable a la sucesión del causante.

Para ello elaborará un cuaderno particional que debe contener:

1º La relación de los bienes que formen el caudal partible.

2º El avalúo de los comprendidos en esa relación.

3º La liquidación del caudal, su división y adjudicación a cada uno de los partícipes.

El plazo máximo de presentación será de dos meses a contar desde la aceptación del encargo recibido.

Aprobación de las operaciones divisorias

Una vez presentadas por el contador-partidor las operaciones divisorias, se dará traslado de las mismas a las partes, emplazándolas por 10 días para que, en su caso, muestren oposición.

Si no se formula oposición, el Tribunal dictará auto aprobando las operaciones divisorias.

Oposición a las operaciones divisorias

Si alguno de los interesados formula oposición en relación a las operaciones divisorias efectuadas, el juzgador convocará al contador-partidor y a las partes a una comparecencia.

De haber conformidad de todos los interesados en las cuestiones promovidas en dicha oposición, se ejecutará lo nuevamente acordado y el contador hará las reformas convenidas. En tal caso se dictará por el Juzgado auto de aprobación de las operaciones divisorias.

De no haber conformidad, el tribunal convocará a las partes a una vista de juicio verbal en la que se oirá a las partes y se practicarán las pruebas propuestas y admitidas por el juez. Tras ello, el Juez dictará Sentencia con las operaciones divisorias que estime a tenor de las alegaciones efectuadas y la prueba practicada.

Es importante indicar que dicha Sentencia no producirá efectos de cosa juzgada, por lo que la decisión del Tribunal no afectará a otros procedimientos.