Actualmente, la opción de la jubilación anticipada presenta fuertes limitaciones para su ejercicio ya los poderes públicos han optado por políticas de alargar la vida laboral de los trabajadores.


Nos encontramos con dos modalidades diferentes de jubilación anticipada: “voluntaria” y “no voluntaria”, teniendo esta última una regulación más flexible para su concesión.

En esencia, la jubilación anticipada no voluntaria opera en aquellos casos en los que, teniendo una cotización mínima, el trabajador ha sido expulsado del mercado laboral de forma no voluntaria resultando difícil su reincorporación a dicho mercado laboral debido a la avanzada edad.


Los supuestos de exclusión que se regulan son:


Despido colectivo o individual por causas económicas, técnicas, organizativas y de producción. En este caso, se debe acreditar haber percibido la indemnización correspondiente a la que se tiene derecho (se trata de corroborar que la situación es veraz e involuntaria y que ha sido el empresario quien ha puesto fin a la relación laboral individualmente) o bien acreditar la interposición de demanda judicial de reclamación de indemnización o de impugnación de decisión extintiva.

• Igualmente se puede acceder a la jubilación anticipada en supuestos de extinción por fuerza mayor: fallecimiento, jubilación y/o incapacitación del empresario o, en su caso, si se extingue la personalidad jurídica de la empresa.

¿Qué ocurre si el despido es impugnado y posteriormente declarado improcedente?


El Instituto Nacional de la Seguridad Social, en ocasiones, ha denegado el acceso a la jubilación anticipada en estos supuestos, alegando que, si se declara el despido como improcedente, se reconoce que no es válido el despido colectivo u objetivo y, por tanto, se pierde el motivo por el que se accede al derecho a la jubilación anticipada no voluntaria.


Obviamente, este criterio del INSS ha sido censurado y revocado por los tribunales, pues desincentivaba la impugnación judicial de los despidos por parte de los trabajadores (por miedo a perder su derecho a la jubilación anticipada) y finalmente los tribunales han reconocido el derecho a la jubilación anticipada “no voluntaria” incluso cuando el despido objetivo ha sido declarado improcedente.