En el anterior post, explicábamos las consecuencias fiscales y de cotizaciones sociales que puede tener el efectuar el teletrabajo desde fuera de España para empresas españolas. Pero, ¿qué ocurre cuando se efectúa el teletrabajo desde España para empresas extranjeras

Esta situación ha sido analizada por la Dirección General de Tributos (en adelante DGT) en la consulta vinculante V3286 -17. Analiza el caso de una empresa empleadora, residente fiscal en Irlanda, que no ejerce ningún tipo de actividad en España y tampoco dispone de sucursal o establecimiento permanente en territorio español. Los trabajadores trabajan a distancia desde su casa en España.

Los trabajadores, al ser residentes fiscales en España, tributarán aquí por su renta mundial, con independencia del lugar donde se hayan producido las rentas y cualquiera que sea la residencia del pagador de las mismas, conforme a lo dispuesto en el artículo 2 de la Ley IRPF. 

Ahora bien, ¿debe practicar retenciones la empresa irlandesa? 

Debemos acudir al Convenio bilateral entre ambos países para evitar la doble imposición y a los acuerdos que lo interpretan. 

Así, de conformidad con el Convenio bilateral  y con el Modelo de Convenio Tributario sobre la Renta y sobre el Patrimonio de la OCDE, se establece que las rentas del trabajo dependiente que se realicen desde el domicilio de un trabajador situado en España, aunque los resultados de dicho trabajo sean para una empresa irlandesa y siendo el trabajador considerado residente fiscal en España, solamente tributarán en España.

Por ello, la DGT concluye que no existe obligación de retener por parte de la empresa irlandesa sobre los salarios derivados del teletrabajo, dado que esta no opera en España mediante un establecimiento permanente ni realiza ninguna actividad en España y por tanto no obtiene rentas en este país de las que las retenciones pudieran constituir gasto deducible.

No obstante, en el momento en que pudiera entenderse que la contratación de trabajadores en España, aunque trabajen desde sus casas, determina la existencia de un establecimiento permanente o la realización de una actividad económica en territorio español sin mediación de establecimiento permanente, la empresa irlandesa sí estaría obligada a practicar retenciones por los rendimientos del trabajo satisfechos.

Se entiende que una empresa no residente tiene un establecimiento permanente cuando disponga en España, de forma continuada o habitual, de instalaciones o lugares de trabajo de cualquier índole, en los que realice toda o parte de su actividad, o siempre que los trabajadores tengan la consideración de agentes autorizados para contratar, en nombre y por cuenta de la empresa.