La obligación de cotizar en el Régimen General de la Seguridad Social

La obligación de cotizar se mantiene durante el período en que el trabajador se encuentre de alta en el Régimen General de la Seguridad Social.

En este sentido, el deber de cotizar permanece en la situación de incapacidad temporal, cualquiera que sea su causa, en la de maternidad y paternidad, en la de riesgo durante el embarazo y en la de riesgo durante la lactancia natural, así como en las situaciones asimiladas a la de alta.

La situación legal de desempleo es asimilada a la de alta.

¿Quién ingresa las cotizaciones?

Durante el período de percepción de la prestación por desempleo la encargada de ingresar las cotizaciones correspondientes a la Seguridad Social será la entidad gestora, esto es, el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), salvo los supuestos de reducción de jornada o de suspensión del contrato de trabajo como veremos más adelante.

El Servicio Público de Empleo Estatal asume la aportación empresarial y descuenta de la cuantía de la prestación la aportación que corresponde al trabajador.

Durante el periodo que el trabajador se encuentre en paro no existe obligación de cotizar por desempleo, accidente de trabajo y enfermedad profesional (contingencias profesionales), Fondo de Garantía Salarial y formación profesional.

Bases de cotización correspondientes

Durante este periodo corresponderá el promedio de la base por la que se ha cotizado por desempleo durante los últimos 180 días en el período de los 6 años anteriores a la situación legal de desempleo o al momento en que cesó la obligación de cotizar.

En los casos de desempleo parcial o trabajo a tiempo parcial, la base por la que debe cotizarse se reduce en proporción a la disminución de la jornada o de la cuantía de la prestación.

En los supuestos de reducción de jornada o de suspensión del contrato de trabajo, corresponde a la empresa ingresar la aportación correspondiente a la misma, mientras que el SEPE deberá ingresar la aportación del trabajador, siempre y cuando no exista otra norma que exonere total o parcialmente a las empresas de cotizar, como ha sido el caso de los ERTEs derivados del coronavirus COVID-19.

Durante la percepción de la prestación por desempleo por suspensión temporal del contrato de trabajo o por reducción temporal de jornada, la base de cotización será el equivalente al promedio de las bases de los últimos seis meses de ocupación cotizada, por contingencias comunes y por contingencias de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, anteriores a la situación legal de desempleo o al momento en que cesó la obligación legal de cotizar.